El arte volvió a transformar los muros del Centro de Prevención y Reinserción Social (Ceprereso) de León, donde más de 90 personas privadas de la libertad presentaron la obra “La muerte y yo”, una puesta en escena escrita, realizada e interpretada por ellos mismos, que entrelaza siete historias con un mismo hilo conductor: la muerte.
El escenario se iluminó con un altar de velas, marco simbólico para las narraciones que abordaron la pérdida, el duelo y la redención. Desde la historia de un menor que pierde la vida, hasta la de un adolescente que decide terminar con ella, los relatos invitaron al público a reflexionar sobre el sentido de la existencia y las decisiones que marcan el destino.
En una de las escenas más impactantes, la propia muerte dialoga con un interno, revelándole por qué no apresuró su final y le permitió permanecer en reclusión durante años: “Tus decisiones te llevaron a ese lugar”.
Julio César Pérez Ramírez, director general del Sistema Penitenciario de Guanajuato, destacó que el teatro se ha convertido en una herramienta esencial dentro del proceso de reinserción social.
“A través del teatro sucede magia, la cultura transforma al ser humano. Nos está funcionando y lo seguiremos impulsando para que se realicen diferentes obras alusivas a las experiencias que van tomando”, expresó.
Esta iniciativa forma parte del eje de cultura que impulsa la Secretaría de Seguridad y Paz, la cual reafirmó su compromiso con actividades que promuevan la reflexión y la reconstrucción personal de quienes buscan reescribir su historia.
La nueva producción surge tras el éxito de “El otro Otelo”, obra presentada en septiembre y octubre pasado, que incluso formó parte del programa oficial del Festival Internacional Cervantino (FIC) en su edición 53. Aquella experiencia despertó en muchos internos el deseo de continuar explorando el arte como un camino de transformación y libertad interior.
