Los últimos meses han traído consigo una realidad dolorosa para Bruce Willis y su entorno familiar: el avance inexorable de una enfermedad neurodegenerativa que ha llevado a la decisión de trasladarlo a una residencia especialmente adaptada para sus necesidades.
Del diagnóstico al deterioro
En marzo de 2022, la familia anunció que el legendario actor se retiraba de la actuación tras ser diagnosticado con afasia, un trastorno del lenguaje que afecta la capacidad de hablar, leer y escribir. Posteriormente, en febrero de 2023, se confirmó que su condición era en realidad demencia frontotemporal (FTD), una enfermedad progresiva sin curas conocidas que deteriora el lenguaje, la personalidad, el comportamiento y la memoria
Las consecuencias han sido devastadoras: según varios medios, Bruce ya no puede hablar, leer ni camina. Como explicó el médico David Agus, estas funciones continuarán deteriorándose y existe la posibilidad de que requiera cuidados en el hogar
Una decisión difícil
Debido al avance de la FTD, la familia de Bruce ha optado por trasladarlo a una “segunda casa” adaptada, de un solo nivel y silenciosa, con un equipo de cuidados las 24 horas del día.
Emma Heming Willis, la esposa del actor, calificó esta medida como “una de las decisiones más difíciles” que ha tenido que tomar, pero subrayó que fue hecha pensando ante todo en sus hijas, para que ellas crecieran en un ambiente más tranquilo y estable
Calidez en un nuevo hogar, pese a la distancia física
Aunque Bruce ya no vive en el hogar principal, mantiene contacto diario con su familia. Emma y sus hijas, Mabel (13) y Evelyn (11), lo visitan a diario, compartiendo desayunos, cenas y momentos cargados de afecto
Emma ha destacado que, aunque las capacidades cognitivas de Bruce están seriamente afectadas, su estado físico general se mantiene estable. A pesar de que “su cerebro está fallando”, aún es posible conectar con él a través de miradas, sonrisas o esa característica risa que emergen en instantes de lucidez.
